El Daño Cerebral Sobrevenido
¿Qué es Daño Cerebral Sobrevenido?
Es un conjunto de alteraciones que afectan en mayor o menor grado a un cerebro previamente sano causadas por distintas causas, de instauración repentina y que no tiene un carácter degenerativo ni congénito.
¿Qué causas pueden producir el Daño Cerebral Sobrevenido
Las causas más comunes de daño cerebral incluyen:
  • Traumatismo craneoencefálico (TCE). Consiste en la lesión del cerebro por un trauma o golpe en el mismo. Las causas más frecuentes son accidentes de tráfico (el 80% de los casos), accidentes laborales, práctica deportiva, y caídas de diferente índole.
  • Accidentes cerebro-vasculares (ACV). Esta nomenclatura abarca las lesiones derivadas de una alteración o interrupción del sistema de riego sanguíneo del cerebro, como las embolias y trombosis, o de las hemorragias cerebrales, incluyendo aneurismas, o malformaciones de las venas y arterias que irrigan el cerebro.
  • Anoxias o hipoxias. Ambos términos se refieren respectivamente a la ausencia o pobre oxigenación del cerebro por un intervalo de tiempo determinado, lo que provoca la muerte neuronal de parte del tejido cerebral. Cuanto mayor es el tiempo sin oxígeno, mayor es el daño causado.
  • Tumores cerebrales. Tanto el propio tumor, como los diversos procedimientos orientados a su eliminación (cirugía, radiación) causan daños importantes en el tejido cerebral circundante.
  • Otras causas incluyen encefalitis de diversas etiologías, que pueden ser consecuencia de un proceso infeccioso, vírico, o de envenenamiento por sustancias tóxicas. Ejemplos de estas patologías son la encefalitis herpética, la meningo-encefalitis, la encefalomielitis, etc.
Secuelas más importantes del daño cerebral sobrevenido
Las secuelas de un daño cerebral son variadas y dependen de diversos factores como el grado de la lesión, la localización del daño, la extensión, la situación previa del sujeto, etc. En líneas generales los trastornos más frecuentes que aparecen como consecuencia de haber sufrido un DCS son:
  • Trastornos motores: inmovilidad o alteración en el movimiento voluntario de una mitad del cuerpo: hemiplejia y/o hemiparesia. Alteración del tono; estando aumentado (hipertono) o disminuido (hipotono). Rigidez en las extremidades. Temblor en el movimiento (discinesias). Incapacidad de coordinación en los movimientos (ataxia).
  • Trastornos en el lenguaje: Trastornos en el lenguaje (disartrias). Incapacidad de expresar el lenguaje hablado, escrito, o comprenderlo, o ambas (afasia motora, afasia comprensiva, afasia global).
  • Trastornos en la deglución: disfagia. Intolerancia a sólidos, semi-sólidos o líquidos. Aspiraciones. Cierre epiglótico incompleto. Apraxia orofacial (incapacidad de realizar movimientos con la musculatura oral).
  • Trastornos neuropsicológicos: alteración en la capacidad atencional, memoria, pensamiento abstracto, orientación, resolución de problemas, cálculo, etc.
  • Trastornos comportamentales: inhibición, apatía, abulia, depresión, ansiedad, etc.
Todas las alteraciones suponen un trastorno en la ejecución de las actividades de la vida diaria (AVD´s) y por lo tanto de la independencia del sujeto que sufre un daño cerebral.

Las secuelas pueden ser de carácter físico, psíquico o sensorial, desarrollando anomalías en la percepción sensorial, alteraciones cognitivas en la memoria o en el plano emocional.

El 68% de las personas afectadas presenta discapacidad para alguna actividad básica de la vida diaria y el 45% tiene esa discapacidad en grado severo o total.